Vidas paralelas

•19/04/2013 • Dejar un comentario

En al menos una de mis vidas paralelas, soy enfermera, en otra de ellas, cirujana, e incluso anestesista o camillera. Ver trabajar a los profesionales en un hospital es un honor, y no me importaría ocupar ninguno de esos lugares.

He dedicado tres años de mi vida en analizar muestras biológicas en un laboratorio de urgencias y sentí la misma emoción siendo técnico de laboratorio que siendo biomédica (o me queda muy poquito para serlo) en un quirófano.

Estoy trabajando en un vídeo que haré desde el punto de vista de la anestesia. Cuando esté hecho, si me dejan colgarlo, os presentaré mi canal de youtube donde tengo una sección llamada “science for dummies” donde hablo sobre curiosidades científicas.

Buen fin de semana!

Quién está más estresado, el paciente o el investigador?

•15/04/2013 • Dejar un comentario

El mundo de la investigación es sacrificado de naturaleza. Siempre (todos los días) pueden surgir imprevistos que te obliguen a rechazar individuos de las estadísticas, y esto hace que el proceso de recogida de datos se alargue más de lo que tenías previsto.

Cuando ideas y escribes un posible proyecto, siempre lo haces pensando en las condiciones ideales, ignorando que éstas mismas condiciones son demasiado “ideales” y casi nunca se llevan a cabo. Con suerte estoy consiguiendo reunir un paciente con los datos completos al día, el día que voy, y eso se traduce en cinco o menos registros a la semana. Teniendo en cuenta que en cuestiones estadísticas, cuanto mayor sea el número de muestras, mejor, debo apurarme para conseguir el mayor número de casos posible.

El problema es que, como todo en esta vida, mi proyecto es de tiempo limitado ya que forma parte del trabajo de fin de carrera, y si no lo presento en septiembre, suspendo la asignatura.

Así me imagino que es cómo se sienten los investigadores profesionales, con más individuos fuera que dentro de las estadísticas, plazos de entrega y demás factores posiblemente desencadenantes del estrés. No sería mala idea pasarles una encuesta para ver qué nivel de ansiedad tienen los científicos en España.

No sé hablar chino

•10/04/2013 • 2 comentarios

Hoy estoy contenta. Veo que el personal del hospital me está ayudando mucho a desarrollar mi proyecto, su interés y colaboración me hace más fácil mi labor y les estoy muy agradecida.

Estoy cogiendo el gusto a mi trabajo de recolección de datos, y cada vez estoy más familiarizada con el trato al paciente, y eso me ayuda mucho como persona, ya que soy de naturaleza introvertida y a veces tengo dificultades para abrirme a la gente. El “objeto hipnótico” ha vuelto a funcionar de maravilla, se ha caído cuando el paciente ha perdido el tono muscular.

Como anécdota, hoy he tenido que rechazar de las estadísticas a una paciente procedente de china debido a la dificultad de comunicación. Como decimos nosotros, se rompe la cadena comunicativa y por lo tanto es imposible hacerle una entrevista en un idioma que apenas conoce, además de hacerse pesado y molesto para la paciente.

Mi mensaje de hoy es una reflexión. Cómo puede ser posible que vivas como inmigrante en un país donde tienes los derechos de cualquier ciudadano (por ejemplo, en este caso, la seguridad social) y ni siquiera sepas hablar el idioma del país?

Eureka

•09/04/2013 • 2 comentarios

Hoy, por primera vez y tras muchos intentos, he conseguido hacer que a un paciente anestesiado se le caiga un objeto que sostenía con la mano. Mi pregunta es, cuán difícil se supone que ha de ser algo así?

Estoy contenta porque ahora podré añadir un parámetro mas a mis ecuaciones: la pérdida del tono muscular.

Por el camino, he conocido a un paciente muy simpático, es fotógrafo y su mujer también es muy risueña. Me alegra ver que todavía queda gente que, a pesar de las circunstancias, sigan manteniendo un buen humor, con los que, incluso, se pueden mantener conversaciones muy entretenidas.

Olé por la gente que no pierde su esencia cuando cambia de contexto.

El ser humano, como paciente, es extraordinario

•08/04/2013 • Dejar un comentario

Trabajando con pacientes, al igual que ocurre tratando con clientes, te das cuenta de varias cosas. La primera es que la gente a menudo sigue un patrón de comportamiento, con lo cual puedes tratarlos a todos de forma parecida. Pero hay otros que, a pesar de aparentar normales, tienen comportamientos cuestionables como el chico de hoy.

Parte de mi trabajo trata de hacer unas entrevistas a los pacientes. Pues bien, cuando he ido a hacer la primera ronda de preguntas del día, me he encontrado a un paciente que tenía por costumbre contestar con onomatopeyas. Me ha costado un buen rato entender si quería o no participar en el estudio, y otro buen rato interpretar sus respuestas en función del tono de la onomatopeya en cuestión.

El mensaje de hoy va dirigido a la población en general. Pacientes, clientes, espectadores y demás especímenes del mundo: haced el favor de facilitar la faena al trabajador, como por ejemplo, hablando cuando toque contestar verbalmente una encuesta. Gracias y buenos días.

Empecemos por el principio de los tiempos

•07/04/2013 • Dejar un comentario

Digamos que el principio de mi vida como científica empieza desde pequeña,mas o menos en aquella época en que empecé a aficionarme al programa “El món d’en Beakman”, donde explicaban curiosidades científicas de forma divertida para niños y no tan niños.

Para entonces no me gustaba nada estudiar (y sigue sin gustarme), de hecho se me atragantaba mucho la Biología en Bachillerato. En cuanto acabé el instituto e inicié mis estudios superiores para técnica de análisis clínicos empezó a gustarme mi vida académica. Con un título ya a mis espaldas decidí que mi cerebro era demasiado joven para dejar de estudiar, así que me aventuré a iniciar una carrera en la universidad, apenas sabiendo dónde me metía.

Como a la mayoría de chicos y chicas que empiezan una carrera, tuve mi crisis del primer año. Es aquella en la que te lo replanteas todo: “la universidad no era lo que yo pensaba”, “las asignaturas son muy duras”, “aún estoy a tiempo de dejarlo y hacer otro ciclo formativo”… Pero cuando logré mi primera (y única) matrícula de honor, se me fueron todos esos pensamientos de la cabeza, y pensé que si había sido capaz de llegar hasta ahí, ahora podría con todo lo demás.

Y así fue, continué con esa actitud el resto de cursos y ahora me encuentro acabando el grado de Biomedicina. De hecho, ya acabé de estudiar, y ahora viene lo más divertido: las prácticas. Me siento muy afortunada al decir que estoy colaborando con un equipo de investigación del departamento de anestesia del Hospital CLINIC de Barcelona. Allí me han dado la oportunidad, además, de desarrollar mi propio proyecto, del cual daré pocos detalles para que no me copiéis la idea, ya que, según dicen, es un buen proyecto.

El kit de la cuestión es que en éste blog voy a plasmar mis experiencias como científica investigadora principiante, para todos vosotros, y para mí misma cuando hayan pasado los años.

 
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